Side Twenty-two
marzo 22, 2010
Escucha tú, mi amigo,
escucha nacer las pequeñas gotas de agua,
sujetas allí en lo alto,
allí, en la pequeña eternidad.
Escucha su canto, vivo y alegre,
canto que alaba su final.
Ellas cantan por que serán
suspiro,
en la inmensa infinidad.
Miran de frente al destino,
vuelta a trás a la memoria,
sosiego, calma, libertad
por un vuelo hacia el suelo
donde el cielo las esperará.
Mi mundo, esas gotas,
que danzan los acordes del viento,
que claman los sabores de vida
que chistan a su nube
y que desafían al trueno,
e un afán de luminosidad.
Escucha tu mi amigo,
mi único y último amigo,
escucha esto que ya no sonará,
escucha tú esto, pero no con tus oidos,
escucha y siente
siente y escucha
pero no con tu vista
tu tacto
tu boca
tu olfato,
siente y escucha en tu alma
que vive el canto de vida
en eterna sinfonía,
sinfonía en dos movimientos,
barqueros en el tiempo.
Y cuando presa del temor
llegado a su interludio
creas haberlo perdido,
cuando finalmente,
la seguridad,
seguridad nacida de la perdida,
sea tu cojera emocional,
busca en la Luna
busca en estelas de cometas
en el brillo de estrellas,
busca tu universo,
busca tu anhelo.
Pues yo apuesto mis sueños,
apuesto por ti y tu felicidad,
apuesto si no buscas por buscar,
si no con afán de tan solo,
tan solo, de poder encontrar.